¿Cuáles son las manifestaciones orales de las genodermatosis?
¿Cuáles son las manifestaciones orales de las genodermatosis?

¿Cuáles son las manifestaciones orales de las genodermatosis?

Las genodermatosis constituyen un grupo heterogéneo de enfermedades genéticas, en su mayoría monogénicas, en las que una alteración molecular afecta proteínas, estructuras celulares o vías de señalización fundamentales para la integridad y la función de la piel. Aunque algunas permanecen predominantemente confinadas al tegumento, numerosas genodermatosis presentan afectación de otros órganos y sistemas, por lo que su reconocimiento no debe limitarse a la identificación de lesiones cutáneas. La cavidad oral posee particular importancia dentro de esta valoración porque determinadas enfermedades hereditarias producen alteraciones relativamente características en los labios, la lengua, la mucosa yugal, el paladar, las encías, los dientes y las estructuras de soporte. En algunas enfermedades, estas alteraciones pueden preceder a las manifestaciones sistémicas y constituir la primera evidencia clínica que permite sospechar un trastorno genético.

Esta relación entre piel y mucosa oral tiene una base biológica. La mucosa oral y el sistema tegumentario comparten características embrionarias y estructurales, y ambos dependen de proteínas que participan en la adhesión celular, la diferenciación epitelial, la pigmentación, la integridad de la membrana basal y la interacción entre células y matriz extracelular. Por esta razón, una alteración genética que compromete una proteína esencial para la cohesión epitelial o para una vía de señalización determinada puede expresarse simultáneamente en piel y mucosa. La expresión clínica, sin embargo, no es uniforme: puede abarcar desde cambios pigmentarios prácticamente asintomáticos hasta ampollas dolorosas, fibrosis, alteraciones de la arquitectura oral, lesiones potencialmente malignas y neoplasias.

La importancia clínica de las manifestaciones orales deriva precisamente de esta posibilidad de establecer una conexión entre un hallazgo local y una enfermedad sistémica. Una lesión oral aparentemente aislada puede representar la expresión visible de una alteración genética que también incrementa el riesgo de tumores endocrinos, neoplasias gastrointestinales, cánceres de otros órganos, fragilidad epitelial generalizada o complicaciones nutricionales y funcionales. Por ello, el examen de la cavidad oral no constituye únicamente una valoración odontológica complementaria, sino que puede formar parte de la estrategia diagnóstica de enfermedades hereditarias con consecuencias importantes sobre la supervivencia y la calidad de vida.

El diagnóstico precoz adquiere especial relevancia porque el reconocimiento de determinados patrones clínicos puede desencadenar estudios genéticos y vigilancia específica antes de que aparezcan complicaciones graves. Las tecnologías actuales de análisis molecular permiten confirmar o excluir numerosas genodermatosis y facilitan la identificación de familiares en riesgo, el asesoramiento genético y la instauración de medidas de vigilancia adaptadas al riesgo específico de cada enfermedad. En este contexto, la exploración dermatológica y la exploración oral deben interpretarse conjuntamente, porque la combinación de hallazgos puede ser mucho más informativa que cualquiera de ellos considerada de manera aislada.

Consideración sobre el mosaicismo genético

El mosaicismo genético constituye un mecanismo relevante en dermatología genética, pero no debe considerarse una explicación universal para la mayoría de las genodermatosis. El mosaicismo significa que un mismo individuo posee dos o más poblaciones celulares con genotipos diferentes derivadas de un único cigoto. En la piel puede originar distribuciones segmentarias o siguiendo patrones relacionados con las líneas de Blaschko, y puede explicar algunas enfermedades cutáneas localizadas, formas segmentarias de trastornos hereditarios y determinadas alteraciones pigmentarias.

La relevancia del mosaicismo para el diagnóstico radica en que una alteración genética puede encontrarse únicamente en el tejido afectado y no necesariamente estar presente en cantidades detectables en una muestra de sangre. Esto tiene consecuencias prácticas para la selección del tejido que debe analizarse y para la interpretación de los resultados moleculares. Las técnicas de secuenciación de nueva generación han ampliado considerablemente la capacidad de identificar variantes genéticas responsables de genodermatosis, pero el diagnóstico continúa dependiendo de la correlación entre fenotipo, histopatología y genética molecular.

Por tanto, resulta más preciso afirmar que el mosaicismo explica un subconjunto importante de enfermedades cutáneas con distribución segmentaria y constituye un mecanismo biológico fundamental dentro de la dermatología genética, pero no que la mayoría de las genodermatosis sean consecuencia del mosaicismo. Muchas genodermatosis multisistémicas obedecen, por el contrario, a variantes germinales que pueden encontrarse en todas las células del organismo y que se transmiten de acuerdo con patrones hereditarios específicos.

Síndrome de neuromas mucosos múltiples o síndrome de neoplasias endocrinas múltiples tipo 2B

El síndrome descrito como síndrome de neuromas mucosos múltiples corresponde al síndrome de neoplasias endocrinas múltiples tipo 2B, denominado MEN2B. Se trata de una enfermedad hereditaria caracterizada por una alteración activadora de la línea germinal del protooncogén RET, que codifica un receptor tirosina cinasa involucrado en señales fundamentales para el desarrollo y la supervivencia celular. La herencia es autosómica dominante, no autosómica recesiva. La variante genética suele aparecer de novo, aunque también puede heredarse de un progenitor afectado.

MEN2B se caracteriza fundamentalmente por la asociación de carcinoma medular de tiroides, feocromocitoma y neuromas mucosos, junto con rasgos fenotípicos característicos como facies distintiva, labios aumentados de volumen, hábito corporal marfanoide y engrosamiento de las fibras nerviosas corneales. El carcinoma medular de tiroides suele presentar una aparición particularmente precoz y un comportamiento agresivo, por lo que el reconocimiento de los signos extratiroideos adquiere un valor diagnóstico que trasciende ampliamente la cavidad oral.

Los neuromas mucosos constituyen una de las manifestaciones más características. Pueden localizarse en los labios, especialmente en el borde y la mucosa labial, y en la lengua, además de poder comprometer otras superficies mucosas. Las lesiones suelen ser múltiples, de pequeño tamaño y de aspecto nodular, y el número y distribución de las lesiones pueden conferir a los labios un aspecto engrosado o abultado. Los neuromas pueden estar presentes desde el nacimiento o aparecer durante los primeros años de vida y, de manera especialmente importante, las manifestaciones mucosas pueden preceder al desarrollo clínicamente evidente de las neoplasias endocrinas.

Este orden temporal explica por qué la exploración oral puede ser determinante. Si un niño presenta labios marcadamente engrosados y múltiples pequeñas lesiones nodulares en los labios o en la región anterior de la lengua, la posibilidad de MEN2B debe formar parte del diagnóstico diferencial, incluso cuando todavía no exista una manifestación tiroidea evidente. La identificación de este patrón puede conducir a la evaluación genética de RET y, si se confirma una variante patogénica, a la evaluación endocrinológica y al estudio de familiares en riesgo. De esta manera, una observación realizada inicialmente en la consulta odontológica puede conducir al diagnóstico de una enfermedad con riesgo neoplásico elevado.

Los neuromas mucosos corresponden a verdaderas proliferaciones de elementos nerviosos. La identificación de una lesión neural compatible, especialmente cuando existe multiplicidad y una distribución característica, puede reforzar la sospecha clínica. Sin embargo, la evaluación histológica no debe interpretarse de manera aislada: el diagnóstico definitivo requiere integrar la morfología de las lesiones con el fenotipo sistémico y, cuando está indicado, con el estudio molecular de RET.

El paladar ojival y la presencia de caries dentales pueden encontrarse dentro del fenotipo descrito en pacientes con MEN2B, pero no poseen el mismo valor diagnóstico que los neuromas mucosos y el engrosamiento labial. Por esta razón, resulta científicamente más adecuado considerar estos hallazgos como elementos complementarios y no como criterios definitorios de la enfermedad. La sospecha clínica debe centrarse especialmente en la combinación de neuromas mucosos múltiples, labios aumentados de volumen y los restantes rasgos fenotípicos característicos.

La trascendencia pronóstica de reconocer MEN2B precozmente es excepcionalmente alta. El carcinoma medular de tiroides puede comenzar a edades muy tempranas, y el reconocimiento de una variante patogénica de RET permite establecer estrategias preventivas y de vigilancia antes de que la enfermedad tiroidea alcance fases avanzadas. En consecuencia, la identificación de los neuromas mucosos no debe entenderse simplemente como un diagnóstico dermatológico u odontológico, sino como una oportunidad para detectar una predisposición hereditaria a una neoplasia endocrina potencialmente mortal.

Lentiginosis familiar

Las lentiginosis familiares constituyen un grupo heterogéneo de enfermedades caracterizadas por máculas pigmentadas derivadas de alteraciones en la melanogénesis o en las vías moleculares que regulan la proliferación y diferenciación celular. Su importancia clínica no depende únicamente de la pigmentación, porque algunas formas forman parte de síndromes hereditarios en los que existe predisposición a tumores de diversos órganos. El complejo de Carney y el síndrome de Peutz-Jeghers son ejemplos especialmente relevantes de esta relación entre pigmentación mucocutánea y enfermedad sistémica.

El complejo de Carney es, en la mayoría de los casos, una enfermedad autosómica dominante asociada principalmente con variantes inactivadoras de PRKAR1A. Se caracteriza por lentiginosis y otras alteraciones pigmentarias, mixomas y diversas manifestaciones endocrinas, entre ellas enfermedad nodular pigmentada primaria de la corteza suprarrenal, que puede producir síndrome de Cushing independiente de la hormona adrenocorticotropa. También pueden presentarse alteraciones tiroideas, testiculares, hipofisarias y otras manifestaciones neoplásicas.

La pigmentación cutánea y mucosa puede ser una de las señales clínicas que permiten sospechar este síndrome. Su valor aumenta cuando la distribución, la multiplicidad de las lesiones y los antecedentes familiares se integran con otros hallazgos endocrinos o tumorales. La identificación de una enfermedad hereditaria de este tipo tiene consecuencias para toda la familia porque permite establecer una vigilancia dirigida hacia órganos que pueden desarrollar complicaciones endocrinas o neoplásicas.

El síndrome de Peutz-Jeghers posee una importancia particular para la odontología y la medicina oral porque la pigmentación mucocutánea puede comprometer de manera característica los labios y la mucosa yugal. Se caracteriza por la asociación de pigmentación mucocutánea, pólipos hamartomatosos gastrointestinales y una predisposición hereditaria a múltiples tipos de cáncer. Las máculas pigmentadas suelen aparecer durante la infancia y pueden localizarse alrededor de la boca, en los labios, en la región perioral y en la mucosa yugal.

Las alteraciones pigmentarias pueden ser especialmente útiles para el diagnóstico porque pueden aparecer antes que los síntomas gastrointestinales. En consecuencia, un niño que presenta múltiples máculas azul oscuro o marrón oscuro alrededor de los labios o en la mucosa oral, especialmente cuando las lesiones son características y existe antecedente familiar, puede requerir una evaluación dirigida para descartar síndrome de Peutz-Jeghers. La revisión sistemática de las lesiones pigmentadas asociadas con síndromes hereditarios ha mostrado que las manifestaciones orales pueden preceder al diagnóstico sistémico, lo que respalda el papel de la exploración odontológica en la detección temprana.

La razón de que el diagnóstico sea clínicamente trascendente es que el síndrome de Peutz-Jeghers no es una simple enfermedad pigmentaria. Los pólipos gastrointestinales pueden producir hemorragia crónica, anemia, obstrucción intestinal e invaginación intestinal, y los pacientes presentan un riesgo considerablemente mayor de desarrollar diferentes neoplasias malignas. Entre los cánceres cuya frecuencia aumenta se encuentran los de colon y recto, estómago, intestino delgado, páncreas y mama, además de determinados tumores ginecológicos y testiculares.

La magnitud del riesgo neoplásico explica por qué una manifestación oral aparentemente benigna puede tener consecuencias preventivas de gran alcance. Una revisión sistemática que reunió 21 estudios originales, incluidos 20 estudios de cohortes y un metanálisis, encontró una frecuencia acumulada de cáncer a lo largo de la vida que variaba entre 37 % y 93 %, con riesgos relativos frente a la población general situados aproximadamente entre 9,9 y 18. La elevada heterogeneidad de estas cifras refleja diferencias entre cohortes y órganos estudiados, pero en conjunto demuestra que la pigmentación mucocutánea debe interpretarse como una posible señal de una predisposición oncológica sistémica y no como una alteración meramente estética.

Además, los pólipos gastrointestinales pueden producir complicaciones mecánicas independientemente de su potencial maligno. Su crecimiento puede ocasionar obstrucción, invaginación intestinal, sangrado y anemia, por lo que el diagnóstico temprano permite iniciar vigilancia y tratamiento antes de que aparezcan complicaciones graves. Las estrategias de vigilancia incluyen evaluaciones gastrointestinales periódicas y, según la edad y el órgano implicado, vigilancia específica de mama, páncreas, órganos ginecológicos y testículos.

La pigmentación oral, por otra parte, tiene un diagnóstico diferencial amplio. Puede deberse a variaciones fisiológicas, lesiones melanocíticas, medicamentos, tabaquismo, enfermedades sistémicas, alteraciones vasculares, procesos reactivos o neoplasias. Por ello, no toda pigmentación labial u oral debe atribuirse a una lentiginosis hereditaria. La historia clínica, los antecedentes familiares, la distribución de las lesiones, su evolución, la exploración cutánea y, cuando exista incertidumbre diagnóstica, el estudio histopatológico son elementos esenciales para establecer la causa.

Epidermólisis ampollosa hereditaria

Las epidermólisis ampollosas hereditarias son un conjunto de enfermedades genéticas caracterizadas por una fragilidad anormal de la piel y, en numerosas variantes, de las mucosas. La alteración molecular afecta proteínas indispensables para la cohesión entre las células epiteliales, la adhesión entre el epitelio y la membrana basal o la interacción entre la epidermis y la dermis. Como consecuencia, fuerzas mecánicas que normalmente serían inocuas pueden provocar separación de los tejidos y formación de ampollas.

La clasificación moderna reconoce cuatro grandes grupos: epidermólisis ampollosa simple, epidermólisis ampollosa juntural, epidermólisis ampollosa distrófica y síndrome de Kindler. La clasificación se basa fundamentalmente en el nivel anatómico en el que se produce la separación tisular, pero actualmente también incorpora características clínicas, patrón de herencia, proteína afectada, gen implicado y naturaleza de la variante genética.

En la epidermólisis ampollosa simple, la separación ocurre dentro de la epidermis. En la epidermólisis ampollosa juntural, la separación se produce en la región de la membrana basal, mientras que en la epidermólisis ampollosa distrófica la separación se produce por debajo de la membrana basal. El síndrome de Kindler presenta un patrón diferente, con alteración de la unión dermoepidérmica y posibilidad de formación de ampollas a diferentes niveles. Esta clasificación es importante porque el nivel de separación se relaciona con las proteínas estructurales afectadas y con el fenotipo clínico.

La cavidad oral puede estar afectada porque la mucosa también está sometida continuamente a fuerzas mecánicas durante la masticación, la deglución, el habla y la higiene oral. En las formas que comprometen de manera importante la mucosa, pueden aparecer ampollas y erosiones dolorosas. La ruptura repetida de las ampollas genera áreas ulceradas que dificultan la alimentación y pueden interferir con la higiene oral, creando un círculo en el que el dolor favorece una higiene insuficiente y la mala higiene aumenta el riesgo de enfermedad dental.

Las manifestaciones orales varían considerablemente entre los diferentes subtipos. Pueden incluir ampollas, ulceraciones, cicatrices, alteraciones de la lengua, microstomía, anquiloglosia, obliteración del vestíbulo oral, hipoplasia del esmalte, caries dental y enfermedad periodontal. La intensidad de estas alteraciones depende del subtipo genético y de la gravedad de la fragilidad epitelial.

La epidermólisis ampollosa distrófica recesiva reviste particular importancia desde el punto de vista oral. La formación repetida de ampollas por debajo de la membrana basal y su posterior cicatrización puede producir fibrosis progresiva de los tejidos blandos. Con el tiempo, este proceso puede reducir la apertura bucal, originar microstomía, restringir el movimiento de la lengua mediante anquiloglosia y producir obliteración del vestíbulo oral. Estos cambios no son simplemente alteraciones anatómicas: pueden dificultar la alimentación, el habla, la higiene dental, la exploración clínica y los procedimientos odontológicos.

La microstomía tiene consecuencias funcionales particularmente importantes. Una abertura oral reducida dificulta el acceso de los instrumentos odontológicos y puede limitar la capacidad del paciente para realizar una higiene adecuada. La anquiloglosia puede comprometer los movimientos linguales necesarios para la manipulación de los alimentos y puede dificultar determinadas funciones orales. La obliteración del vestíbulo modifica la anatomía normal de los tejidos blandos y puede interferir con la higiene y con procedimientos restauradores y protésicos.

Las alteraciones dentales también pueden contribuir considerablemente a la morbilidad. La hipoplasia generalizada del esmalte se ha relacionado especialmente con determinadas formas de epidermólisis ampollosa juntural, mientras que la caries dental puede ser especialmente importante en formas distróficas recesivas. La combinación de fragilidad mucosa, dolor, dificultad para mantener una higiene adecuada, alteraciones anatómicas y determinadas anomalías del esmalte puede favorecer una destrucción dental extensa.

En la epidermólisis ampollosa distrófica recesiva se ha documentado una aparición precoz y una mayor frecuencia de caries en comparación con individuos sin la enfermedad. La microstomía, la anquiloglosia, la obliteración vestibular, las malposiciones dentarias y las alteraciones de la higiene oral pueden contribuir conjuntamente a este problema. Por esta razón, la atención odontológica no debe comenzar cuando ya existe destrucción dental extensa, sino desde las primeras etapas de la erupción dentaria y mantenerse mediante vigilancia periódica.

El tratamiento odontológico requiere una modificación sustancial de los procedimientos convencionales. La prioridad es minimizar el traumatismo mecánico y prevenir la aparición de nuevas ampollas. Las recomendaciones clínicas actuales favorecen un enfoque preventivo intensivo, con educación del paciente y de sus cuidadores, higiene oral adaptada, prevención de la caries, controles periódicos y procedimientos restauradores cuando sean necesarios. La atención debe individualizarse según el subtipo de epidermólisis ampollosa, la gravedad de las lesiones y el grado de afectación oral.

La prevención es particularmente importante porque los procedimientos odontológicos pueden generar lesiones adicionales si se realizan con una técnica traumática. La selección de instrumentos, la manipulación de los tejidos, la protección de las mucosas, la adaptación de los procedimientos anestésicos y el control de la apertura bucal deben planificarse para disminuir la fricción y la presión. En pacientes con enfermedad grave puede ser necesario recurrir a sedación o anestesia general para realizar tratamientos extensos de manera segura, siempre dentro de un equipo con experiencia en esta enfermedad.

La importancia de conservar la dentición natural es especialmente elevada en estos pacientes. La pérdida dental puede agravar las dificultades de alimentación y afectar todavía más la nutrición y la calidad de vida. La evidencia disponible indica que, incluso en formas graves, es posible mantener dientes funcionales mediante prevención intensiva, tratamiento restaurador cuidadosamente adaptado y seguimiento odontológico continuado.

La afectación oral también debe considerarse dentro del contexto sistémico de la enfermedad. Las formas graves de epidermólisis ampollosa pueden asociarse con dolor crónico, desnutrición, contracturas articulares, inflamación crónica, anemia, alteraciones de otros órganos y un riesgo elevado de carcinoma cutáneo de células escamosas. Por tanto, la afectación de la boca no representa una complicación aislada, sino una manifestación de una enfermedad que puede comprometer múltiples sistemas y cuya atención requiere la participación coordinada de dermatología, genética, odontología, nutrición, enfermería, anestesiología, cirugía y otras especialidades según el fenotipo.

Por qué las manifestaciones orales son decisivas para el diagnóstico precoz

El valor diagnóstico de la cavidad oral en las genodermatosis deriva de tres características fundamentales. En primer lugar, algunas lesiones poseen una morfología suficientemente característica como para orientar hacia un diagnóstico concreto. Los neuromas mucosos múltiples y los labios engrosados orientan hacia MEN2B, mientras que la combinación de pigmentación labial y mucosa con antecedentes familiares o manifestaciones gastrointestinales debe hacer considerar el síndrome de Peutz-Jeghers. Las ampollas y las cicatrices mucosas acompañadas de fragilidad cutánea orientan hacia una epidermólisis ampollosa hereditaria.

En segundo lugar, determinadas manifestaciones orales pueden aparecer antes que las complicaciones sistémicas. En MEN2B, los neuromas mucosos pueden preceder al carcinoma medular de tiroides clínicamente evidente. En el síndrome de Peutz-Jeghers, la pigmentación mucocutánea puede aparecer antes que los síntomas gastrointestinales. En consecuencia, el examen de la boca puede funcionar como una ventana temporal que permite detectar la enfermedad durante una etapa en la que todavía es posible prevenir o reducir complicaciones graves.

En tercer lugar, las manifestaciones orales pueden proporcionar información sobre la gravedad y las consecuencias funcionales de la enfermedad. En la epidermólisis ampollosa, por ejemplo, la presencia de microstomía, anquiloglosia, cicatrización extensa, caries y alteraciones del esmalte informa sobre el impacto acumulativo de la fragilidad mucosa y sobre las dificultades que pueden surgir durante el tratamiento odontológico.

Por estas razones, una evaluación correcta debe integrar la inspección de la piel, las uñas, el cabello y las mucosas con la exploración de los dientes y los tejidos orales. También debe incluir antecedentes familiares, edad de aparición de las lesiones, evolución temporal, síntomas sistémicos y antecedentes de tumores. La combinación de estos elementos permite seleccionar de manera más racional las pruebas histopatológicas y genéticas. La medicina genómica moderna ha demostrado que la caracterización precisa del fenotipo continúa siendo fundamental para orientar el análisis molecular y para interpretar variantes genéticas cuyo significado puede ser difícil de establecer cuando se estudian fuera de su contexto clínico.

Las genodermatosis no deben entenderse únicamente como enfermedades de la piel. Algunas son trastornos multisistémicos con riesgo significativo de neoplasias, alteraciones endocrinas, complicaciones gastrointestinales, deterioro nutricional y discapacidad funcional. La mucosa oral puede contener una de las primeras señales visibles de estas enfermedades y, en determinados casos, puede ser el punto de partida para un diagnóstico que modifica de manera sustancial la vigilancia médica y el pronóstico.

El síndrome MEN2B demuestra con especial claridad la importancia de esta relación: reconocer neuromas mucosos y engrosamiento labial puede conducir a la identificación de una variante patogénica de RET y, con ello, a una vigilancia preventiva frente al carcinoma medular de tiroides. El síndrome de Peutz-Jeghers demuestra que una pigmentación aparentemente benigna de los labios y la mucosa oral puede ser la manifestación inicial de una enfermedad con elevada predisposición a neoplasias gastrointestinales y extragastrointestinales. La epidermólisis ampollosa hereditaria demuestra, finalmente, que las lesiones de la mucosa oral pueden constituir una fuente importante de dolor, alteración funcional, caries, pérdida dental y deterioro de la calidad de vida, pero también que una estrategia odontológica preventiva y cuidadosamente adaptada puede disminuir considerablemente estas complicaciones.

Por tanto, el reconocimiento de las manifestaciones orales de las genodermatosis tiene una función diagnóstica, preventiva, terapéutica y pronóstica. La identificación temprana de un patrón mucocutáneo característico puede desencadenar la investigación genética apropiada, permitir la identificación de familiares en riesgo, iniciar programas de vigilancia específicos y prevenir complicaciones que, de no detectarse oportunamente, pueden afectar de manera considerable la supervivencia y la calidad de vida. En este sentido, la exploración oral constituye una parte esencial del abordaje integral de las enfermedades genéticas de la piel y no debe considerarse una evaluación secundaria frente a la exploración dermatológica o sistémica.

 

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Fuente y lecturas recomendadas:
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Originally posted on 29 de diciembre de 2022 @ 8:39 AM

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