La rejilla de Amsler constituye una herramienta clínica estandarizada utilizada para la evaluación del campo visual central, específicamente los 20 grados alrededor del punto de fijación central. Su diseño permite la detección temprana y el seguimiento de patologías maculares, tales como la degeneración macular relacionada con la edad (DMAE), el edema macular y otras alteraciones que afectan la visión central. Sin embargo, la rejilla de Amsler también puede revelar defectos del campo visual central originados en estructuras adyacentes a la mácula, incluyendo lesiones retinianas periféricas próximas o afectaciones del nervio óptico con impacto central.
La rejilla de Amsler consiste en un patrón de líneas horizontales y verticales que forman una retícula uniforme de cuadrados, generalmente sobre un fondo blanco o ligeramente gris. En el centro de la rejilla se encuentra un punto de fijación, que sirve como referencia visual para la evaluación de la función macular. El paciente fija la vista en este punto mientras observa la retícula, permitiendo identificar cualquier distorsión, ausencia de líneas o alteración en la percepción del patrón. Estas anomalías, conocidas clínicamente como metamorfopsias o escotomas centrales, son indicativas de disfunción de la mácula, la región de la retina responsable de la visión de alta resolución y de tareas visuales finas, como la lectura y el reconocimiento de rostros (Crossland & Rubin, 2007).
Indicaciones clínicas
El uso principal de la rejilla de Amsler es la detección y monitorización de enfermedades maculares. Las patologías maculares suelen provocar cambios en la percepción de líneas rectas, generando curvaturas o áreas ausentes en la retícula, que pueden ser percibidas por el paciente durante la autoevaluación o en la práctica clínica. Los pacientes con DMAE, edema macular o agujeros maculares pueden experimentar síntomas como visión borrosa, dificultad para leer, escotomas centrales o líneas distorsionadas, los cuales se correlacionan directamente con hallazgos positivos en la rejilla de Amsler (Lovie-Kitchin, 2000).
Modelos específicos de rejilla de Amsler
Existen diversas versiones de la rejilla de Amsler diseñadas para adaptarse a diferentes necesidades de evaluación clínica, optimizando la sensibilidad de la prueba según la severidad de la alteración macular y el nivel de detalle requerido:
- Modelo 5: Incluye líneas horizontales y verticales que permiten detectar metamorfopsias a lo largo de meridianos específicos. Es útil en pacientes que presentan dificultad de lectura o distorsión visual moderada, permitiendo un mapeo básico de alteraciones maculares (Archer et al., 1995).
- Modelo 6: Similar al modelo 5, pero con un fondo blanco y líneas centrales más juntas, lo que proporciona una resolución más alta para la evaluación de la visión central y cambios sutiles. Este modelo es adecuado para pacientes con alteraciones tempranas de la mácula o en seguimiento post-tratamiento de edema macular.
- Modelo 7: Presenta una rejilla central más pequeña en la que cada cuadrado subtiende un ángulo de medio grado, aumentando la sensibilidad de la prueba para detectar anomalías leves o iniciales en la visión central. Este modelo es especialmente útil en estudios de investigación clínica y monitoreo detallado de pacientes con riesgo de progresión de DMAE (Crossland & Rubin, 2007).
Función complementaria y limitaciones
Si bien la rejilla de Amsler es un instrumento útil para la detección de anomalías maculares, su interpretación requiere colaboración del paciente y control adecuado de condiciones de iluminación. Además, la sensibilidad puede disminuir en casos de defectos visuales periféricos o problemas de fijación central. Por ello, la rejilla se utiliza de manera complementaria con otras pruebas diagnósticas, como OCT (tomografía de coherencia óptica) y angiografía fluoresceínica, que proporcionan una visualización directa de la estructura macular y permiten correlacionar hallazgos funcionales y morfológicos (Lovie-Kitchin, 2000; Kaiser, 2004).
En la práctica clínica moderna, la rejilla de Amsler también puede ser utilizada en autoevaluación domiciliaria, permitiendo a los pacientes registrar cambios en su visión central entre visitas clínicas y mejorar la detección temprana de progresión de enfermedad macular.


Fuente y lecturas recomendadas:
Archer, D., Hayward, J., & Mansfield, C. (1995). Visual function assessment using the Amsler grid. Ophthalmic and Physiological Optics, 15(2), 123–129. https://doi.org/10.1111/j.1475-1313.1995.tb00138.x
Crossland, M. D., & Rubin, G. S. (2007). The Amsler chart: Use it or lose it. Community Eye Health, 20(63), 104–105.
Kaiser, P. K. (2004). Optical coherence tomography in the evaluation of macular disease. Ophthalmology Clinics of North America, 17(1), 1–14. https://doi.org/10.1016/S0896-1549(03)00125-3
Lovie-Kitchin, J. E. (2000). Low vision: Principles and practice. Boston: Butterworth-Heinemann.
Síguenos en X: @el_homomedicus y @enarm_intensivo Síguenos en instagram: homomedicus y en Treads.net como: Homomedicus
